Absolución

Viecens

(Gral Roca – Fuente: Ministerio Publico) Culminó la etapa de los alegatos en el juicio oral y público que se lleva adelante por la desaparición forzada del trabajador salteño Daniel Solano, ocurrido el 5 de noviembre de 2011 en Choele Choel. En la jornada de hoy el defensor oficial penal Gustavo Viecens solicitó la absolución de su asistido Pablo Roberto Quidel por el beneficio de la duda.

“Las acusaciones que tiene mi defendido son infundadas e insostenidas, a lo que se le suma que son muy graves. Me siento indignado y preocupado porque la querella ante la falta absoluta de pruebas ha señalado al Poder Judicial como responsable, y es inapropiado que se ponga en duda la honorabilidad de los funcionarios judiciales. Con esto, el querellante está debilitando a uno de los tres poderes y pone en duda el Estado de Derecho”, comenzó su intervención Viecens.

“Cuando fui designado como defensor de Quidel, advertí que no había pruebas contra él, sin embargo y pese a ello, fue procesado. En la etapa de investigación y aquí en el debate, mi asistido no fue reconocido por ninguno de los testigos como funcionario policial, más allá de que hacía menos de un año que estaba en Valle Medio”, explicó el defensor.

Para esta parte, “el hecho no está acreditado, no sabemos cómo se desarrolló, cuál fue el escenario.

Todo lo que dijo Quidel en su defensa material fue corroborado por su compañero Reyes, que dijo que la salida de la comisaría, ese día, fue por un lapso de 10 o 15 minutos. Estos datos se mantuvieron a lo largo de toda la causa y nunca fueron desvirtuados. Es cierto que la oficial no dejó registrado el horario en que salió el móvil, pero esto no alcanza para imputarle la autoría de ‘desaparición forzada de persona’”, enfatizó Viecens.

Y más adelante detalló que “para hablar de autoría hace falta prueba clara, directa, contundente y que aquí está ausente. No basta con hacer dogmática penal para hablar de ´coautoría funcional´ hay que explicar lo más importante, y es el rol que habría tenido Quidel y cuál fue su aporte, ¿cuál fue su falla?, ¿un deber de infracción? Ninguna de estas circunstancias han podido ser acreditadas, por ello es imposible concluir en autoría”.

Viecens continuó su alegato de clausura mencionando que “el día 4 de noviembre de 2011 Quidel entró a trabajar a las 21 en el hospital, y a las 11.15 se fue a la Comisaría 8ta. Después hizo peatonal, hasta que a las 3 de la mañana fue anoticiado de que se necesitaba personal de apoyo en Macuba. Él admite que fue al boliche, hay que distinguir que la presencia de Quidel en el lugar no lo convierte en autor del delito. Entonces, ¿se lo acusa porque es policía?, ¿o porque el resto de los imputados son funcionarios policiales?”.

Luego de culminada esta etapa, la fiscal jefe Teresa Giuffrida hizo uso del derecho a réplica y detalló algunos puntos señalados por las defensas particulares, insistiendo en que esas cuestiones ya habían sido explicadas en su alegato de clausura.

Finalmente, la jornada culminó con la palabra de los imputados quienes insistieron en su inocencia. El Tribunal integrado por los jueces María Evelilna García Balduini, Gastón Martín y Oscar Gatti anunciaron que la sentencia se conocerá el miércoles 1 de agosto.

 

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