“Las sobras”

Pesatti - CPA

(Opinión – Por Pedro Pesatti) El recorte sobre las asignaciones que componen los ingresos de los sectores más pobres de nuestra comunidad y de los trabajadores que viven en el sur, donde las condiciones para una vida digna no se pueden desprender del contexto climático y geográfico, signado por distancias inconmensurables, confirma, una vez más, la concepción de un gobierno que no conoce el país real.

 Es un gobierno que piensa la Argentina desde el prisma de los exportadores de materias primas y de la mirada histórica de los sectores que dominaron el desenvolvimiento de la Argentina.

Para esta concepción macrista, el sur sobra.

El norte, pobre, también sobra.

Son espacios, incluso, que comienzan a asociar deliberantemente con el concepto de barbarie, y ello explica la construcción de un enemigo en la Patagonia para justificar, a partir de la exageración, el uso de las Fuerzas Armadas en tareas que le están vedadas por la ley y la experiencia histórica.

En el sur no hay barbarie. Hay necesidades y necesidades que el plan de ajuste profundizará.

En el sur no hay terroristas.

En el sur hay hombres y mujeres que recuerdan el corrimiento de alambres para achicarles los campos a sus abuelos, para quitarles las áreas más productivas.

Recuerdan la impunidad de los mercachifles que mediante argucias y engaño de todo tipo le sacaban una cosecha de lana a sus padres por algunas míseras bolsas de harina bichada.

En la memoria del sur se incubó la protesta de hoy.

En las víctimas de la barbarie de quienes presumían ser los civilizados.

Hoy en el sur hay tristeza.

Más recortes.

Los ingresos de un trabajador han perdido ya más de un treinta por ciento de poder de compra como consecuencia de la devaluación y el aumento de tarifas. En algunos sectores el recorte casi llega al cincuenta por ciento. Y parece que el Plan Tijeras, auspiciado por el Fondo, no cesa.

Nuevamente, en el sur, como antes, se corren los alambres para achicarles a las mujeres y a los hombres del sur las posibilidades de desarrollar en la Patagonia una vida digna.

Hoy nos enteramos de nuevos ajustes. Posiblemente continúen, porque para ello llegó este gobierno a la casa Rosada: para poner la economía al servicio del gran capital, del que no tiene patria ni bandera, y destruir el sistema laboral argentino.

Para reducir al trabajador a un mero instrumento del más bajo costo posible.

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